Turistas ucranianos reciben sentencias suspendidas tras perturbar tortuga marina en Omán
Un tribunal de Omán condenó a dos turistas ucranianos a un mes de prisión suspendida y les impuso una multa de 100 riales omaníes cada uno (aproximadamente 260 dólares) por perturbar a una tortuga marina en proceso de anidación y publicar contenido perjudicial para el orden público.
El creador de contenido ucraniano Vadym Oleynik, de 32 años, y su pareja Olena Kravchenko protagonizaron el incidente en la Reserva de Tortugas de Ras al Hadd, una zona costera protegida de Omán. Las imágenes que compartieron en redes sociales muestran a Oleynik sentado sobre el caparazón de una tortuga verde adulta mientras el animal depositaba sus huevos en la arena.
El Tribunal de Primera Instancia en Sur dictaminó que la pareja violó las normas de protección de fauna silvestre y produjo contenido que afectó el orden público mediante el uso de tecnología de la información. Las sentencias de prisión fueron fusionadas y suspendidas, aunque las multas permanecen en vigor.
Una reserva de importancia internacional
La Reserva de Tortugas de Ras al Hadd fue designada como reserva natural el 23 de abril de 1996 mediante decreto real. Cubre aproximadamente 120 kilómetros cuadrados a lo largo de 42 kilómetros de costa en la Gobernación de Al Sharqiyah del Sur. El sitio figura en la lista tentativa del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2013 como sitio mixto natural y cultural.
Aproximadamente 20,000 tortugas verdes migran anualmente para anidar en Ras al Hadd y playas circundantes, viajando desde lugares tan lejanos como el Mar Rojo, el Golfo Arábigo y la costa de África Oriental. Esto convierte a Omán en una de las áreas de anidación más importantes para esta especie en el Océano Índico.
La temporada principal de anidación se extiende de junio a octubre, con actividad máxima entre julio y septiembre, cuando más de 100 tortugas pueden anidar en las playas en una sola noche. El incidente ocurrió a finales de septiembre, durante el período crítico de reproducción.
Una especie en peligro
Las tortugas verdes (Chelonia mydas) están clasificadas como especie en peligro de extinción en la Lista Roja de la UICN. Las poblaciones globales han disminuido entre 48% y 66% en las últimas tres generaciones, lo que las hace extremadamente vulnerables a la perturbación humana.
Investigaciones científicas demuestran que la presencia y perturbación humana en las playas de anidación puede causar que las tortugas marinas alteren su comportamiento reproductivo, abandonen intentos de anidación y migren hacia hábitats subóptimos más alejados de la costa. Los estudios documentan que el éxito de anidación disminuye de forma no lineal con el aumento de la perturbación humana.
Solo 2 de cada 1,000 huevos de tortuga marina puestos resultan en tortugas que sobreviven hasta la edad adulta, ya que depredadores como zorros, cangrejos y gaviotas, además de factores ambientales como las inundaciones de marea, representan amenazas constantes durante el vulnerable período de anidación e incubación.
Regulaciones estrictas en la reserva
Las normas de la Reserva de Ras al Hadd prohíben tocar a las tortugas que anidan, acercarse a ellas mientras se mueven, manipular huevos, usar luces de cámara después de las 10 de la noche y entrar a las playas nocturnas sin permiso. Las violaciones pueden acarrear multas de hasta 300 riales omaníes (aproximadamente 780 dólares).
Tras la difusión del video, la Autoridad de Medio Ambiente de Omán informó que se habían tomado medidas legales contra los involucrados. La dependencia reiteró su postura firme contra cualquier práctica que pueda dañar la vida silvestre o amenazar sus hábitats naturales.
Reacciones y disculpa pública
Las imágenes provocaron críticas generalizadas en redes sociales. La organización benéfica ucraniana United for Animals expresó su rechazo y condenó la conducta de los turistas. Los usuarios cuestionaron que la pareja utilizara a la tortuga y sus crías recién nacidas como accesorios para fotografías y videos.
Después de la polémica, Oleynik, quien cuenta con más de 200,000 seguidores en Instagram donde comparte contenido relacionado con el fitness, publicó un video de disculpa. El influencer aseguró que desconocía las reglas específicas del lugar y reconoció haber cometido un error.
No quería lastimar a la tortuga ni hacerle daño
El caso se inscribe en una tendencia global documentada de influencers que interactúan inapropiadamente con fauna silvestre. Un estudio de 2020 de la Universidad de Tecnología de Auckland identificó un aumento en las tendencias de "selfies con vida silvestre" que requieren proximidad cercana a animales impredecibles, advirtiendo que tal comportamiento puede contribuir al acoso de fauna silvestre y representar peligros para las personas.










