Estados Unidos bombardea isla iraní de Larak; Irán responde con ataque a objetivos en Jordania
Estados Unidos ejecutó bombardeos sobre la isla iraní de Larak durante la madrugada del domingo, marcando los primeros ataques militares directos en un mes, confirmó el Comando Central estadounidense para Oriente Medio (Centcom). Según autoridades iraníes, la operación dejó víctimas mortales y heridos.
Tim Hawkins, vocero del Centcom, explicó que las fuerzas estadounidenses atacaron dos lanzadores operados por los Guardianes de la Revolución Islámica en la isla de Larak, donde se había detectado preparativos para disparar cohetes equipados con minas navales.
Los Guardianes de la Revolución iraníes confirmaron que el ataque causó bajas humanas y advirtieron sobre represalias inminentes contra lo que calificaron como una agresión. Horas después, Teherán ejecutó su amenaza lanzando misiles balísticos y drones contra objetivos militares estadounidenses en territorio jordano.
El ataque iraní se dirigió contra instalaciones técnicas, centros de mantenimiento y aeronaves estadounidenses en Jordania, según informaron medios estatales iraníes citando un comunicado de los Guardianes de la Revolución.
El ejército jordano respondió interceptando ocho misiles que habían violado su espacio aéreo, sin especificar su procedencia. En un comunicado oficial, las autoridades militares jordanas confirmaron la destrucción exitosa de los proyectiles.
Contexto de la escalada militar
Esta escalada se produce después de semanas de relativa calma en la región. La administración Trump había optado por intensificar la presión económica sobre Irán en lugar de continuar con operaciones militares directas. No obstante, intercambios de fuego esporádicos han persistido en la zona, particularmente en las proximidades del estrecho de Ormuz.
Este crucial paso marítimo, que antes del conflicto permitía el tránsito de aproximadamente una quinta parte de los hidrocarburos mundiales, permanece bloqueado por Teherán. El régimen iraní ha atacado intermitentemente embarcaciones que intentan atravesar la zona, mientras Washington mantiene un bloqueo sobre los puertos iraníes.
Hawkins informó que durante la semana pasada, el Centcom completó operaciones de desminado en las rutas de navegación internacionales del estrecho. Las fuerzas estadounidenses continúan vigilando intensamente la región y mantienen su preparación para garantizar la libre circulación del comercio internacional en esta vía marítima estratégica.
Antecedentes del conflicto
Las hostilidades comenzaron el 28 de febrero con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní. Teherán respondió dirigiendo sus operaciones contra países del Golfo Pérsico aliados de Washington. Un alto el fuego en abril detuvo cerca de 40 días de bombardeos intensos, y en junio se alcanzó un protocolo de acuerdo preliminar para finalizar definitivamente el conflicto. Sin embargo, el acuerdo colapsó en julio con la reanudación de las hostilidades, dejando las negociaciones estancadas desde entonces.
Impacto económico y político
Los mercados petroleros reaccionaron inmediatamente a los ataques. El barril de crudo Brent del mar del Norte, referencia internacional, superó el umbral de 90 dólares alcanzando 90.31 dólares, mientras que el West Texas Intermediate estadounidense subió a 85.41 dólares.
El conflicto con Irán enfrenta un fuerte rechazo en la opinión pública estadounidense, con las elecciones de mitad de mandato programadas para noviembre que podrían terminar con el control republicano del Congreso.
Presión económica intensificada
Aparentemente desplazando el énfasis del frente militar, Washington ha incrementado recientemente la presión económica sobre Irán, ya sometido a décadas de sanciones internacionales. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, presentó el lunes pasado un nuevo paquete de sanciones secundarias que no afectan directamente a Irán, sino a sus socios comerciales en sectores como oro, tecnología, activos digitales, aviación y transporte marítimo.
Adicionalmente, Washington impuso sanciones contra 60 individuos, empresas y embarcaciones acusados de facilitar ingresos petroleros iraníes, adquisición de armamento y operaciones de guerra digital. China, socio económico clave de Teherán y uno de los países señalados, declaró que defenderá firmemente sus intereses y su cooperación con Irán.
Aunque el presidente iraní Massoud Pezeshkian ha reconocido que su país enfrenta numerosas dificultades económicas, Teherán sostiene que Estados Unidos no obtendrá resultados con las presiones económicas y descarta cualquier retorno a la situación anterior a la guerra en el estrecho de Ormuz.
