El Partido Verde plantea afiliar al IMSS a mujeres cuidadoras sin costo para ellas
El grupo parlamentario del Partido Verde Ecologista de México en el Congreso de la Ciudad de México presentó una iniciativa legislativa para incorporar al régimen de seguridad social a las mujeres que se dedican a labores de cuidado no remuneradas, con financiamiento total a cargo del Gobierno Federal.
La propuesta busca reformar la Ley del Seguro Social para permitir que las mujeres que atienden a familiares o personas dependientes accedan a la protección del Instituto Mexicano del Seguro Social, sin que deban realizar aportación económica alguna. El Estado absorbería el ciento por ciento de las cuotas correspondientes.
Las beneficiarias tendrían acceso a servicios de atención médica, seguros de invalidez y vida, así como prestaciones de retiro, cesantía en edad avanzada y vejez. Para ello, deberían registrarse bajo los lineamientos que determine el IMSS.
Una labor históricamente invisibilizada
El coordinador de la bancada ecologista, Jesús Sesma Suárez, destacó la falta de reconocimiento que estas actividades han enfrentado históricamente en el país.
Durante años, estas tareas han permanecido invisibilizadas. Miles de mujeres destinan gran parte de su tiempo al cuidado de personas con enfermedades, discapacidad o en situación de vejez sin percibir un salario, prestaciones ni contar con ingresos propios
El legislador argumentó que el cuidado debe considerarse un trabajo que contribuye directamente al bienestar social y no una simple obligación doméstica. Por ello, instó al Estado a brindar respaldo institucional para reducir las brechas de desigualdad y ofrecer certeza económica y de salud a las familias.
El peso económico del trabajo de cuidados
El trabajo no remunerado en labores domésticas y de cuidados alcanzó un valor económico de 8 billones de pesos en 2024, equivalente al 23.9% del Producto Interno Bruto nacional, según la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares de México del INEGI. Esta cifra supera la contribución al PIB de sectores como la industria manufacturera (20.1%) y el comercio (18.7%).
Las mujeres aportan el 72.6% del valor económico total de este trabajo, mientras que los hombres contribuyen con el 27.4%, lo que representa una diferencia de 2.7 veces más valor económico generado por ellas. En términos de tiempo, las mujeres dedican en promedio 40.9 horas semanales a estas labores, más del doble que los hombres, quienes destinan 19.5 horas semanales.
México encabeza la lista de países latinoamericanos en los que las mujeres realizan más horas a la semana de trabajo no remunerado, por delante de Argentina, Brasil, Cuba y Perú, de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe.
Exclusión del mercado laboral formal
El informe No nos llames ninis de Oxfam México reveló que el 95% de las mujeres jóvenes de entre 15 y 29 años clasificadas como que ni estudian ni trabajan en realidad dedican su tiempo completo a labores del hogar y al cuidado de familiares. Esta realidad muestra cómo el trabajo de cuidados las excluye del mercado laboral formal y, en consecuencia, del acceso a la seguridad social.
Actualmente, el 46% de la población mexicana requiere cuidados, pero las personas cuidadoras remuneradas representan solo el 1% de los ocupados, con un salario promedio de 8,202 pesos mensuales. Esta insuficiencia del sector formal explica por qué gran parte del cuidado recae en trabajo no remunerado familiar.
Iniciativas previas estancadas
En 2020, la Cámara de Diputados aprobó una reforma constitucional para crear el Sistema Nacional de Cuidados, pero la propuesta permanece en el Senado sin ser aprobada desde hace cuatro años. El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 destinó 466 mil millones de pesos (1.2% del PIB) al programa Consolidación de una Sociedad de Cuidados, aunque este monto representa apenas el 5.42% del valor económico del trabajo no remunerado en el país.
La iniciativa del PVEM se suma a los esfuerzos legislativos para atender un problema que afecta particularmente a las mujeres y que, pese a su magnitud económica, carece de protección institucional adecuada.










