Obispos de México y Estados Unidos piden avanzar en una reforma migratoria
Los obispos católicos de la región fronteriza entre Texas y México hicieron un llamado conjunto para avanzar en una reforma migratoria integral en Estados Unidos, durante la celebración del 40 aniversario del Encuentro de Obispos de la Frontera Texas-México, realizado del 4 al 6 de septiembre en Saltillo, Coahuila.
Aunque los datos oficiales muestran una reducción significativa en los intentos de cruce fronterizo —con 2.1 millones de encuentros registrados en el año fiscal 2024, lo que representa una disminución del 14 por ciento respecto a los 2.5 millones del año anterior— los líderes religiosos advirtieron que la problemática migratoria continúa y la incertidumbre prevalece entre quienes esperan regularizar su situación.
La magnitud del cambio resulta notable: en diciembre de 2023 se registró el nivel más alto de encuentros migratorios con casi 250,000 personas, pero para septiembre de 2024 esta cifra había bajado a 54,000 encuentros mensuales. Esta reducción se atribuye en parte a las restricciones de asilo implementadas por la administración Biden en junio de 2024, que contribuyeron a una disminución del 55 por ciento en los encuentros entre puertos de entrada en la frontera suroeste.
Un llamado urgente tras cuatro décadas sin reforma
Daniel Flores, obispo de Brownsville; Eugenio Andrés Lira Rugarcía, obispo de Matamoros-Reynosa; y Gustavo García Siller, arzobispo de San Antonio, coincidieron en la necesidad de actualizar el marco legal migratorio estadounidense. Su petición cobra mayor relevancia al considerar que la última reforma migratoria integral en Estados Unidos fue promulgada hace casi cuatro décadas durante la presidencia de Ronald Reagan.
El Encuentro de Obispos de la Frontera Texas-México, que celebró su 40 aniversario este año, se ha reunido dos veces al año durante más de cuatro décadas, siendo considerada la reunión internacional de obispos católicos de mayor duración en cualquier parte del mundo.
Crisis humanitaria persiste pese a disminución de cruces
Los prelados destacaron que pese a los menores flujos migratorios, la crisis humanitaria continúa. Durante el año fiscal 2024, la Patrulla Fronteriza recuperó los restos de 560 migrantes, cifra que subraya los riesgos mortales que enfrentan quienes intentan cruzar la frontera.
La composición demográfica de los migrantes también refleja la urgencia humanitaria: en el año fiscal 2024, el 43 por ciento de los 2.1 millones de migrantes encontrados eran niños o padres con niños, representando la segunda proporción más alta desde que comenzaron los registros públicos en 2012.
Coordinación bilateral y asistencia continua
Los obispos dieron a conocer que la Iglesia mantiene contacto con autoridades de México y Estados Unidos para que las acciones en materia migratoria estén encaminadas al bien común. Esta coordinación cobra relevancia en el contexto de los esfuerzos binacionales: México implementó medidas de control migratorio a principios de 2024, transportando decenas de miles de migrantes hacia el sur del país, lo que contribuyó a una reducción del 50 por ciento en los cruces fronterizos entre diciembre de 2023 y enero de 2024.
Organizaciones católicas en la frontera, como Catholic Charities of the Rio Grande Valley y Annunciation House, continúan proporcionando servicios esenciales que incluyen alimentos, ropa, duchas, atención médica y refugio temporal a los migrantes recién llegados.
Los líderes religiosos enfatizaron que su labor incluye brindar hospedaje, alimentación, vestido, atención médica, psicológica y pastoral, así como acompañamiento legal a los migrantes que lo requieren. Este apoyo resulta particularmente crítico considerando que se estima que hay 14 millones de inmigrantes indocumentados en Estados Unidos, mientras que en 2024 el país llevó a cabo 271,000 deportaciones, la cifra más alta en una década.

