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Países en desarrollo reclaman participación activa en regulación global de inteligencia artificial

Naciones de África, Asia y América Latina exigen un rol decisivo en la elaboración de normas sobre IA y advierten que la concentración del desarrollo tecnológico en países ricos podría profundizar desigualdades globales.

Países en desarrollo reclaman participación activa en regulación global de inteligencia artificial

Los países en desarrollo están exigiendo un papel protagónico en la creación de las normativas que regulan la inteligencia artificial, alertando que esta tecnología podría ampliar las brechas de desigualdad si su desarrollo y regulación permanecen concentrados en las economías avanzadas.

La preocupación fue evidente durante la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre inteligencia artificial, celebrada el 23 de septiembre de 2026 y convocada por Francia, que presidía el Consejo ese mes. El encuentro contó con la participación de altos ejecutivos de empresas tecnológicas líderes, incluidos Sam Altman de OpenAI y Dario Amodei de Anthropic, quienes instaron a los gobiernos a colaborar en la gestión de esta tecnología.

Thérèse Kayikwamba Wagner, ministra de Asuntos Exteriores de la República Democrática del Congo, expresó una posición contundente durante la sesión:

Los países en desarrollo no pueden quedar relegados al papel de meros usuarios de tecnologías diseñadas en otros lugares, ni deben ser meros receptores de estándares y normas en cuya elaboración no hayan participado adecuadamente.

La magnitud de la exclusión es significativa. Según el informe "Governing AI for Humanity" de la ONU publicado en septiembre de 2024, 118 países, principalmente del Sur Global, no forman parte de ninguna de las iniciativas de gobernanza de IA existentes.

Brecha de inversión y preparación tecnológica

El secretario general de la ONU, Antonio Guterres, trazó un paralelismo entre los debates sobre los riesgos de la inteligencia artificial y el cambio climático, señalando que las naciones en desarrollo merecen la misma voz en ambos temas.

La crisis climática pasó de ser una advertencia lejana a una realidad cotidiana, y la IA avanzó a una velocidad que ha tomado por sorpresa incluso a quienes la crearon.

Guterres también destacó la disparidad en la inversión, señalando que mientras la inversión privada en infraestructura de IA asciende a aproximadamente 500 billones de dólares, el apoyo público para desarrollar capacidades de IA en países en desarrollo es comparativamente insignificante.

Los datos del Fondo Monetario Internacional reflejan esta brecha de preparación. El África subsahariana ocupa el último lugar en el Índice de Preparación para la IA del FMI, con tasas de adopción entre las más bajas a nivel mundial, solo por delante del sur de Asia.

Potencial económico bajo condiciones adecuadas

A pesar de los desafíos actuales, organismos internacionales proyectan un impacto económico considerable si se establecen las condiciones apropiadas. El Banco Mundial señaló en un informe del mes pasado que la inteligencia artificial podría permitir a los países en desarrollo alcanzar en una década el nivel de desarrollo que de otra manera requeriría un siglo, siempre que actúen con rapidez para subsanar carencias en energía, conectividad y competencias.

El informe del Banco Mundial también reveló que la IA podría aumentar la productividad de los empleos en países en desarrollo en un 16.2%, una cifra cercana al 18.7% esperado para economías avanzadas, demostrando que el potencial es similar cuando existen las condiciones adecuadas.

Por su parte, el Fondo Monetario Internacional publicó en julio de 2026 el informe "Unlocking the Potential: AI in Sub-Saharan Africa", que estima que la IA podría impulsar la economía del África subsahariana aproximadamente un 4 por ciento durante la próxima década en las circunstancias adecuadas.

Sin embargo, el mismo informe del FMI advierte sobre un escenario adverso: sin mejoras sustanciales en infraestructura, el crecimiento del PIB debido a la IA en la región podría ser tan bajo como 0.2% en la próxima década, una cifra que el autor principal del estudio calificó como estadísticamente irrelevante.

Iniciativas multilaterales para inclusión

De manera similar a lo ocurrido con el cambio climático, los líderes del Sur Global están instando a una acción coordinada en lugar de respuestas nacionales aisladas ante las amenazas y oportunidades de la inteligencia artificial.

En respuesta a estas demandas, la ONU ha impulsado varias iniciativas. En 2024, adoptó el Pacto para el Futuro y el Pacto Digital Global, que proporcionan el mandato para un modelo de gobernanza de IA a nivel internacional. Además, en septiembre de 2024 lanzó el Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA, una plataforma donde gobiernos y partes interesadas se reunirán anualmente a partir de 2026 en la Cumbre AI for Good en Ginebra.

Más de 20 países han respaldado la iniciativa del Secretario General de la ONU para crear una Red Global de Intercambio y Cooperación sobre Desarrollo de Capacidades en IA, lo que refleja un creciente consenso sobre la necesidad de cooperación internacional en este ámbito.

El 82 por ciento de los estadounidenses se declara preocupado por el desarrollo de la inteligencia artificial, mientras que empresas como Meta registran una capitalización de mercado aproximada de 1.79 billones de dólares. Nvidia, por su parte, experimentó un crecimiento del 106 por ciento en el segundo trimestre de su año fiscal, periodo que concluyó el 26 de julio, evidenciando el acelerado desarrollo del sector tecnológico vinculado a la IA.

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