México inicia construcción de la planta desaladora más grande de América Latina en Rosarito, Baja California
El Gobierno de México dio inicio oficial a la construcción de la planta desaladora de Rosarito, Baja California, con la colocación de la primera piedra de lo que será la infraestructura de desalinización para consumo humano más grande y moderna de América Latina. El proyecto beneficiará a cerca de dos millones de habitantes de Tijuana, Playas de Rosarito y Ensenada mediante el fortalecimiento del suministro de agua potable en una región que enfrenta déficit hídrico crítico.
La obra, incorporada al Plan Nacional Hídrico por instrucciones de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, contempla una inversión superior a 15 mil millones de pesos, de los cuales la Federación aportará casi 10 mil 500 millones. El consorcio español Cox fue adjudicado mediante licitación pública en agosto de 2026 para desarrollar el proyecto con una inversión de 304 millones de dólares, equivalente a aproximadamente 5,290 millones de pesos.
Contexto de crisis hídrica
La necesidad de esta infraestructura responde a una crisis hídrica severa que afecta tanto a nivel regional como nacional. Tijuana y la zona metropolitana dependen principalmente del Río Colorado como fuente de abastecimiento, recurso que experimenta una sequía prolongada y ha provocado cortes de agua recurrentes en más de 600 colonias de Tijuana y Rosarito.
A nivel nacional, México enfrenta una de las crisis de agua más apremiantes del Hemisferio Occidental, con más del 75 por ciento del país experimentando condiciones de sequía. Aproximadamente 114 de los 653 acuíferos del país ya están sobreexplotados y casi la mitad operan con déficit, según datos de la autoridad del agua.
Capacidad y tecnología
El director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, explicó que la planta tendrá capacidad inicial para desalinizar más de 2 mil litros de agua por segundo mediante el procesamiento de agua de mar. En su fase final, la infraestructura alcanzará una capacidad de 4,400 litros por segundo, equivalente a más de 380 mil metros cúbicos de agua potable por día.
La planta empleará tecnología de ósmosis inversa, el método de desalinización más utilizado en México por su eficiencia operacional. Este proceso, que utiliza membranas semipermeables para separar la sal del agua de mar, consume entre 2 y 2.8 kilovatios hora por metro cúbico a un costo de 0.6 dólares por metro cúbico, lo que lo convierte en una opción viable para el abastecimiento a gran escala.
Morales López destacó que la infraestructura contará con procesos de tratamiento de última generación y sistemas de alta eficiencia energética, diseñados para reducir los costos de operación y evitar incrementos en las tarifas para los usuarios.
Impacto y beneficios
De acuerdo con la Conagua, la planta permitirá incrementar hasta en 45 por ciento la disponibilidad de agua potable en la región, caracterizada por un déficit del recurso debido al crecimiento poblacional y su vulnerabilidad hídrica. Además, proporcionará una fuente de agua complementaria e independiente del Río Colorado, diversificando las fuentes de abastecimiento y fortaleciendo la seguridad hídrica de Baja California.
El proyecto será desarrollado de manera conjunta por los gobiernos federal y estatal, con una proyección de conclusión en 2029. La construcción de la primera fase está programada para durar tres años, período durante el cual Cox será responsable de la ingeniería, suministro de equipos especializados y desarrollo físico de la infraestructura.
Como parte de las obras complementarias, el Gobierno de Baja California destinará alrededor de 4 mil 600 millones de pesos para mejorar la infraestructura de distribución de agua al interior de las colonias y facilitar que el suministro llegue efectivamente a los hogares.
Continuidad de visión
Durante el acto de colocación de la primera piedra, la gobernadora Marina del Pilar Ávila Olmeda reconoció al expresidente Andrés Manuel López Obrador por haber respaldado el proyecto desde sus primeras etapas y destacó que la presidenta Claudia Sheinbaum le dio continuidad para concretarlo. Este proyecto cobra particular relevancia tras el antecedente de una iniciativa similar que fue cancelada en 2020 por el entonces gobernador Jaime Bonilla Valdez debido a disputas contractuales, lo que generó un proceso de arbitraje internacional.
Los grandes proyectos de infraestructura trascienden administraciones; cuando existe visión de Estado, los esfuerzos se continúan y los resultados permanecen.
Con esta obra, los gobiernos de México y Baja California buscan ampliar las fuentes de abastecimiento de agua potable y ofrecer mayor certidumbre en el suministro para las familias de la región, consolidando la infraestructura hídrica necesaria para enfrentar los desafíos del crecimiento urbano y el cambio climático en el norte del país.




