Una mayoría aún por decidir
Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para recuperar el Senado. Al cierre de la columna publicada por Ana Paula Ordorica en El Universal, continuaba el escrutinio en los estados decisivos. Excepto el de Maine, todos los escaños republicanos en disputa correspondían a estados donde Donald Trump había ganado en 2024.
El presidente afrontó las elecciones intermedias con un 32 % de aprobación, según la última encuesta de Reuters/Ipsos. La víspera, en un discurso ante el Lincoln Memorial, defendió la marcha del país y pidió a los ciudadanos que votaran como si su nombre figurase en la papeleta.
Ordorica sostiene que las políticas del presidente han comprometido escaños que los republicanos consideraban seguros y, con ellos, el futuro de su movimiento MAGA. Su análisis atribuye esa mayor competencia al encarecimiento de la vida y a las controversias por corrupción.
Texas: una victoria demócrata pese al apoyo de Musk a Paxton
Talarico, de 37 años, es, según las proyecciones recogidas por Fortune, el primer demócrata que gana una elección al Senado por Texas desde Lloyd Bentsen en 1988. También es el primero de su partido en conquistar un cargo de ámbito estatal en Texas desde 1994.
Paxton había obtenido la candidatura republicana en la segunda vuelta de mayo de 2026. Con el respaldo de Trump, derrotó por casi 28 puntos a John Cornyn, senador que llevaba cuatro mandatos, según Fortune. Sobre Paxton pesaban además las acusaciones de corrupción por las que la Cámara de Representantes de Texas lo destituyó, antes de que el Senado estatal lo restituyera.
La contienda movilizó grandes sumas de dinero. Elon Musk aportó 200 millones de dólares para apoyar a Paxton. Por su parte, Talarico había recaudado 72 millones a principios de septiembre, frente a los 16,8 millones de su rival, y terminó el ciclo como el candidato con mayor recaudación del país. Fortune señala también que, a finales de septiembre, los grupos externos encabezados por el Senate Leadership Fund habían gastado más de 217 millones de dólares en anuncios para esa elección.
El desembolso de Musk en el conjunto de las intermedias rondó los 446 millones de dólares, según POLITICO, que lo sitúa como el mayor gasto electoral realizado por una persona que no era candidata. El medio informa de que los candidatos a los que apoyó perdieron en casi todos los casos, entre ellos Paxton y Vivek Ramaswamy, aspirante a gobernador de Ohio.
En Texas, la demócrata Gina Hinojosa también logró una victoria inesperada frente al gobernador republicano Greg Abbott. Según POLITICO, ese resultado pone en duda los planes de Musk para ampliar sus centros de datos en el estado.
El coste de la vida y los negocios de la familia presidencial
En su columna, Ordorica contrasta estas elecciones con las expectativas republicanas de un año antes: el equipo de Trump aspiraba no solo a mantener su mayoría legislativa, sino a ampliarla. Daba por seguros Ohio e Iowa y ni siquiera cuestionaba Kansas o Texas. Entonces, recuerda, el ayatolá Jamenei seguía vivo y la gasolina costaba tres dólares por galón.
La columnista atribuye el posterior encarecimiento de la vida a la guerra con Irán y a los aranceles. Junto a esos costes, señala los negocios de la familia presidencial como otro motivo de desgaste.
Una investigación publicada por Reuters el 9 de junio de 2026 cifró en 2.300 millones de dólares las ganancias de los Trump procedentes de sus cuatro principales proyectos de criptomonedas. Hasta finales de abril, más de un millón de inversores externos habían perdido una cantidad equivalente, incluidas pérdidas no realizadas. Al ser preguntado por esas ganancias, Trump respondió que "todo el mundo está ganando".
Ordorica incluye entre sus ejemplos de corrupción el proyecto presidencial de construir un arco de 76 metros frente al Lincoln Memorial. Cuando le preguntaron a quién rendiría homenaje, Trump contestó: "a mí".
Alaska: dos candidatos homónimos y una batalla judicial
La elección de Alaska enfrenta al senador republicano Dan Sullivan con la demócrata Mary Peltola, pero en la papeleta figura además Daniel J. Sullivan Jr., un profesor jubilado sin afiliación partidista. The New York Times informó de que la campaña de Peltola había ayudado a reclutar a este segundo Sullivan, algo que ella niega. Trump anunció que impugnarían el resultado si la distancia entre el senador y Peltola era inferior a los votos del candidato homónimo.
Según Alaska Public Media, la noche del 3 de noviembre, con más del 80 % de los distritos electorales escrutados, el senador obtenía el 48,3 % de los votos y Peltola el 47,5 %. El otro Sullivan reunía el 1,7 %. Ninguno superaba el 50 % de las primeras preferencias.
La controversia también ha llegado a los tribunales. El Departamento de Justicia presentó una demanda para impedir la certificación de la elección si el senador pierde, mientras se investiga si hubo votos destinados por error al otro Sullivan. Un juez rechazó el caso el domingo 1 de noviembre al considerar que esa investigación vulneraría el secreto del voto; el Departamento recurrió la decisión. El fiscal federal para Alaska, Michael Heyman, anunció asimismo una investigación penal, aunque aclaró que no daba por hecho que se hubiera cometido un delito.
Ordorica cierra su análisis subrayando que la democracia estadounidense depende del reconocimiento de los resultados, no solo de la celebración de elecciones, y deja pendiente la reacción de Trump. En Alaska, el desenlace puede demorarse más de dos semanas: se admiten papeletas por correo hasta diez días después de la votación, o quince si proceden del extranjero. La tabulación del voto preferencial que determinará al ganador está programada para el 18 de noviembre.










