El control del Congreso, en juego
Aunque la presidencia no se renueva este martes, el columnista considera decisiva la votación. Junto a preocupaciones como la inflación, el coste de la atención sanitaria y la inmigración, destaca el rechazo a la conducta del Gobierno: según la columna, el 89 % del electorado percibe la presidencia de Trump como "corrupta".
La cita del 3 de noviembre de 2026 comprende los 435 escaños de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 del Senado y la elección de gobernador en 36 estados, según El País. Los republicanos llegan con un margen estrecho en ambas cámaras: perder cuatro escaños les costaría el control de la Cámara de Representantes, mientras que los demócratas necesitan ganar cuatro escaños netos para recuperar el Senado.
El argumento de AM va más allá del balance de una administración. El autor defiende que el valor de la democracia reside en la posibilidad de rectificar decisiones electorales y apartar a malos gobernantes, aunque no asegure la elección de los mejores. Debilitar las instituciones, advierte, limita esa capacidad de corrección y las oportunidades de las generaciones futuras.
Negocios familiares y límites al poder presidencial
Para fundamentar su crítica a Trump, la columna reúne varios episodios relacionados con sus negocios y el ejercicio del poder. Citando a Reuters, señala que la familia declaró más de 1.400 millones de dólares de ingresos procedentes de las criptomonedas en 2025. El autor sostiene que el presidente intervino en la regulación del sector en beneficio propio.
Entre las operaciones mencionadas figura la compra del 49 % de una empresa familiar por inversores vinculados a los Emiratos Árabes Unidos, a cambio de 500 millones de dólares. El Grand Continent identifica la compañía como World Liberty Financial (WLF) y fecha la adquisición el 16 de enero de 2025, pocos días antes de la toma de posesión de Trump. La realizó Aryam Investment 1, un vehículo inversor vinculado a Tahnoun bin Zayed Al Nahyan, asesor de Seguridad Nacional emiratí.
Según ese mismo medio, meses después MGX, otro fondo emiratí respaldado por Al Nahyan, destinó 2.000 millones de dólares a una inversión en Binance utilizando USD1, la moneda estable de World Liberty.
La columna también cuestiona la destitución de 17 inspectores generales en 2025, encargados de investigar casos de corrupción, fraude y abuso administrativo en el Gobierno estadounidense. Sobre esos despidos, Federal News Network informó de que la jueza federal Ana Reyes, del Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito de Columbia, resolvió el 24 de septiembre de 2025 que Trump había infringido la Ley de Inspectores Generales de 1978.
El fallo estableció que los ceses, ejecutados pocos días después del inicio del segundo mandato, se produjeron sin el aviso al Congreso exigido con 30 días de antelación. Reyes, sin embargo, no ordenó la reincorporación de los inspectores, al considerar que no habían acreditado un daño irreparable.
A estos episodios, el articulista añade el incumplimiento de órdenes judiciales en al menos 31 litigios sobre excesos de la Administración. También recuerda que Trump intentó alterar el resultado de unas elecciones que había perdido mediante presiones ilegítimas y alentando una movilización que terminó en violencia. En opinión del autor, aquello debía haber bastado para excluirlo de la vida política de forma permanente.
El texto recuerda asimismo que Trump fue declarado responsable de abuso sexual en un proceso civil y condenado por 34 delitos relacionados con su campaña presidencial de 2016. Con esos antecedentes, el columnista cuestiona que los votantes le concedieran un segundo mandato y resume su reproche con la frase "La integridad importa".
Las críticas a la alternativa demócrata
El autor atribuye parte del regreso de Trump al rechazo que suscitaron determinadas posiciones progresistas. En concreto, critica lo que denomina "wokismo" por su énfasis en las políticas identitarias y por no comprender la oposición de amplios sectores sociales a posiciones sobre cuestiones transgénero que considera radicales. A su juicio, esos asuntos adquirieron una centralidad desproporcionada respecto a la pequeña parte de la población a la que afectan.
Su reproche también alcanza a un progresismo que, según sostiene, priorizó sus objetivos culturales sobre los problemas económicos de millones de personas excluidas de la prosperidad. Para el columnista, los demócratas todavía no presentan una opción convincente para quienes buscan moderación y respuestas al encarecimiento de la vida.
El texto señala el respaldo a candidatos que sitúa en la extrema izquierda, denuncia un antisemitismo que califica de creciente e ignorante dentro del partido y acusa a los demócratas de falta de autocrítica. Estos factores, argumenta, dificultan que aprovechen lo que describe como el nivel de aprobación más bajo de Trump ante unas elecciones de medio mandato.
Hungría y Nueva Zelanda como ejemplos de rectificación
Para explicar su defensa de la alternancia democrática, la columna recurre a dos experiencias distintas. En Hungría, recuerda que Viktor Orbán llegó al poder en 2010 con una mayoría de dos tercios que le permitía cambiar la Constitución. El autor le acusa de haber sometido al Poder Judicial, favorecido el control de medios por empresarios afines, modificado las reglas electorales para dificultar su relevo y desmantelado la sociedad civil.
Tras 16 años, la columna atribuye a la corrupción de Orbán la victoria de Tisza, el partido de Péter Magyar, con el 53 % de los votos frente al 39 % de Fidesz y una participación del 80 %. Los resultados preliminares de las parlamentarias del 12 de abril de 2026, recogidos por BBC News con más del 98 % del escrutinio completado, otorgaban a Tisza 138 de los 199 escaños. Esa cifra superaba los 133 necesarios para reformar la Constitución. Fidesz obtenía 55 y la formación de extrema derecha Nuestra Patria (Mi Hazánk), seis.
El segundo ejemplo es Nueva Zelanda. En 1984, los votantes eligieron un Gobierno laborista que se apartó de un modelo sostenido durante décadas por subvenciones, controles de precios y de cambios e intervención estatal. Pese a su orientación de izquierdas, aquel Ejecutivo suprimió subvenciones, otorgó independencia al banco central e impulsó la apertura comercial.
Con estos precedentes, el autor plantea la votación estadounidense del martes como una oportunidad para cambiar de dirección. Su conclusión deja abiertas dos posibilidades: que Estados Unidos comience a recuperar el respeto internacional que, a su juicio, tuvo en el pasado o que continúe su deterioro.










