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La industria cosmética amplía su negocio ante la flacidez asociada al adelgazamiento con GLP-1

L'Oréal y otras empresas de cosmética y estética médica están orientando productos y tratamientos a quienes pierden volumen facial al adelgazar rápidamente con fármacos como Ozempic. El fenómeno abre un mercado que abarca desde cremas hasta inyectables, aunque sus posibilidades y su situación regul…

L'Oréal refuerza su apuesta por la estética médica

Las ventas de L'Oréal crecieron un 7,7 % en el tercer trimestre de 2026 y superaron las previsiones del mercado financiero. Ante los inversores, su consejero delegado, Nicolas Hieronimus, describió el uso masivo de agonistas del receptor GLP-1 como "un fenómeno muy importante" para el negocio. SkinCeuticals y Kiehl's, dos marcas del grupo, han desarrollado fórmulas destinadas a complementar el tratamiento de quienes utilizan estos medicamentos inyectables.

El grupo también ha elevado del 10 % al 20 % su participación en Galderma. La compañía biomédica dispone de dos tratamientos evaluados en ensayos clínicos con usuarios de GLP-1: Sculptra, un inyectable de ácido poliláctico que estimula una respuesta celular para que los fibroblastos produzcan colágeno, y Restylane, un relleno de ácido hialurónico que atrae agua para recuperar volumen facial tras la pérdida acelerada de grasa.

Esa evaluación no equivale a una aprobación específica para este grupo de pacientes. Anne-Cecile Chevrier, responsable global de estética inyectable de Galderma, aclaró que ninguno de los dos tratamientos está aprobado específicamente para usuarios de GLP-1. Según explicó, la empresa trabaja con decenas de miles de cirujanos plásticos y profesionales de la estética de todo el mundo que los comercializan para pacientes que toman fármacos para adelgazar.

En encuestas de Galderma, una amplia mayoría de los pacientes que seguían este tratamiento farmacológico declaró haber observado cambios visibles en el rostro. Son datos internos del fabricante, una circunstancia que supone un conflicto de interés al valorar los resultados.

El cambio facial responde a la pérdida rápida de peso

La flacidez no se debe a que los agonistas de GLP-1 dañen directamente la piel. El cambio está ligado a la velocidad del adelgazamiento: al desaparecer grasa con rapidez, los tejidos pierden parte de su sostén, tanto en el rostro como en el cuerpo.

Estos medicamentos imitan una hormona que interviene en el control de la glucosa. Estimulan la insulina y disminuyen el apetito al actuar sobre señales cerebrales y retrasar el vaciado del estómago. Mientras que la hormona natural se degrada en pocos minutos, los análogos sintéticos mantienen su actividad durante más tiempo, prolongan la saciedad y reducen la ingesta calórica. Desarrollados para la diabetes de tipo 2 y la obesidad clínica, también se han extendido entre personas que buscan adelgazar deprisa por motivos estéticos.

La grasa del rostro aporta soporte estructural. Con una reducción de peso gradual, los fibroblastos disponen de tiempo para producir colágeno y elastina y permitir que la piel se adapte. Cuando el adelgazamiento es brusco, esa respuesta no da abasto. A ello se suma el descenso natural de la producción de colágeno a partir de los 25 o 30 años.

Según los analistas de KFF, los adultos de 50 a 64 años son el grupo que más utiliza estos fármacos, precisamente en una etapa en la que ya disminuye el colágeno. Un estudio recoge un aumento del 587 % en el uso de GLP-1 para tratar el sobrepeso o la obesidad entre 2019 y 2024. Además, una encuesta de KFF de finales de 2025 encontró que el 18 % de los adultos estadounidenses los había utilizado alguna vez y que el 12 % los tomaba en ese momento.

Hasta dónde llegan las cremas

Los expertos citados por RTÉ señalan una limitación de los productos tópicos: no alcanzan la capa de grasa facial ni pueden recolocar los compartimentos adiposos profundos. Frente a la pérdida de volumen, los tratamientos inyectables ofrecen mejores resultados.

Natura también está investigando este mercado. El grupo brasileño prueba productos de su catálogo directamente con usuarios de GLP-1 y desarrolla una nueva generación de tratamientos. Su director de innovación e I+D, Manuel Krauss, considera que el futuro de la belleza no puede limitarse a las cremas y plantea la posibilidad de combinar formatos, incluidos suplementos y productos ingeribles.

Los cambios cutáneos asociados al adelgazamiento rápido también han motivado una respuesta informativa: la Academia Estadounidense de Dermatología ha publicado una guía formal para ayudar a los pacientes a manejarlos.

Previsiones de crecimiento y nuevos clientes

Las estimaciones de Boston Consulting Group de 2025 apuntaban a que los ingresos de los tratamientos clínicos contra la flacidez facial y la pérdida de volumen vinculadas al adelgazamiento rápido pasarían de unos 700 millones de dólares a 2.000 millones en los cinco años siguientes. Por su parte, Pfizer calcula que los fármacos contra la obesidad podrían alcanzar unas ventas anuales de 150.000 millones de dólares en 2030, con oportunidades para las empresas de cuidado de la piel y estética médica.

El interés comercial también se apoya en el gasto de estos consumidores. Según recoge el Raleigh News & Observer, McKinsey, Circana y Ulta Beauty identifican a los usuarios de GLP-1 como clientes de alto valor: gastan aproximadamente un 30 % más en belleza que quienes no los utilizan y, a menudo, recurren por primera vez a servicios de estética.

Las expectativas de las clínicas reflejan esa tendencia, aunque se trata de previsiones, no de resultados. En un informe de Medical Insight de 2024, el 53 % de las clínicas de estética de Estados Unidos esperaba recibir más pacientes por el uso de medicamentos para adelgazar con receta. El 43 % creía que su mayor utilización elevaría la demanda de tratamientos para los cambios faciales asociados a esos fármacos.

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